domingo, 2 de septiembre de 2012

Esto es algo que debo.


 Lucia, ¿vaya nombre eh?. Eso se preguntaba Aurora en esa noche lluviosa. Ella no sabia por qué esos ojos la habían calado tanto, no entendía ciertas cosas que ocurrieron en su cuerpo. ¿Por qué, en esa noche tan lluviosa, su juventud había llamado a su puerta con tanta urgencia?.
En su cama, recuerdos de esos ojos que la atormentaban. Eso no era lo normal en sus noches de invierno. Normalmente existían otras cosas en su mente que la entretenían de la manera en que los ojos de Lucia pretendían.
Mientras Lucía seguía bailando en un rincón. Su humor sobrepasaba todas las adversidades de este cruel mundo. Pensando en lo genial de la noche, y en que la común Aurora era una próxima candidata a diosa del Olympo.
Ella no pretendía asustarla. Lucía nunca sabe como actuar con ese tipo de chicas. Ya me entendéis, ese tipo de chicas que están acostumbradas que un hombre sea el que le revise el cigüeñal de su jaguar. Lucia llego a casa, cargo sus fotos en el ordenador, etiqueto a cada uno de los protagonistas de la noche. Amigos de toda la vida y sus amigos, entre ellos Aurora.
Y casi sin querer, sin ponerle ningún argumento posible, Lucia y Aurora acabaron en un bueno local de la querida costa del sol,bebiendo unos mojitos que ni el mismo Dionisio hubiese preparado si en ron fuese vino.
Aurora con gran gusto musical recordó Santa Lucía. Y bueno ya sabes, las canciones a veces pueden hacer mas efecto que un padre nuestro.
Nervios a las 10 surgieron tras ese atardecer, donde unos mojitos pueden decidir donde duermen estos vampiros.  

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